A rodar la vida...


En cierto modo andar en cicla suena como una canción. Literalmente rodar la vida, llevar las alegrías y las penas en dos ruedas, los pensamientos del día, planear... en tierra. La bicicleta es parte vital de una ciudad como Bogotá, o de cualquier otra, pero en Bogotá, por el tamaño y sus distancias es algo imperioso. Ambientalmente es un inmenso aporte al medio ambiente, para la salud más que un remedio y económicamente un buen ahorro.


La cicla como mejor le decimos llega a ser parte del ser. La cicla es familia y compañeros, reflexión e introspección, y lastimosamente también es un riesgo. Sobretodo eso, un riesgo. Algunos estudios indican que la capital de nuestro país es la ciudad de América con mayor número de kilómetros de ciclorrutas, puede ser, pero entonces nos falta estar a la altura de ese logro. Es vital hacer un llamado a la administración, porque no es solo nombrarla en extensión sino hacerla viable pero sobretodo vivible, a las autoridades, que a la fecha no saben como controlarla y hacerla segura, a la cultura ciudadana, que no la usa en forma adecuada ni con los elementos de seguridad y tránsito requeridos, o a los automovilistas  que muchas veces la ven como un enemigo.



Montar en cicla es una de las soluciones de movilidad y un aporte a la humanidad.

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